Salió circulación EL RODRIGUISTA en una nueva etapa, adquiéralo con amigos o en Vicuña Mackenna 562. dto1.
JUEVES 3 DE ABRIL. 20.30 HORAS
CENA PRO FONDOS DE BRIGADA DE MEDICOS A BOLIVIA.
ADHESIÓN $5.000. (“EL SINDICATO” COMPAÑÍA / MAIPU)
PROTESTAS-PROTESTAS-PROTESTAS
Lunes 31.- El presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Cristian Cuevas, urgió al gobierno a hacer que Codelco cumpla con el acuerdo alcanzado el 2007 tras la paralización de los trabajadores subcontratados. Cuevas anunció que hay una huelga convocada con fecha que no quiso dar a conocer.
Lunes 31.- Chóferes del Transantiago amenazaron con nuevas movilizaciones en los próximos días, luego que 16 dirigentes de las empresas Alsacia y Express fueran despedidos tras las protestas de la semana pasada. Carabineros mantiene un amplio resguardo en el terminal de buses de la empresa Express, en Rinconada de Maipú, para evitar que los chóferes intenten bloquear el servicio.
Lunes 31.- Sigue la huelga de brazo caído de 600 operarios de la salmonera planta Chinquihue Marín Harvest. Los dirigentes criticaron al gobierno y lo acusaron de hacer oídos sordos al problema.
Lunes 31.- Vecinos del Valle del Sol, de Chiguayante, protestaron por las emanaciones del alcantarillado y obstaculizaron el tránsito.
Domingo 30.- Un grupo de vecinos de un condominio de la comuna de San Bernardo se tomaron la Autopista Central a la altura del cruce de Calera de Tango en protesta por la clausura del paradero para las micros locales.
TITULARES
.- Juntos Podemos Más”: ¿Es una alternativa hoy? (por Jorge G. Pefáur)
.- Gobierno concretó expulsión de cinco españoles y un francés.
.- 7 preguntas y 7 respuestas sobre la Bolivia de Evo Morales por José Natanson
DESARROLLO DE NOTICIAS
POR MAIL.COM
Juntos Podemos Más”: ¿Es una alternativa hoy? (por Jorge G. Pefáur)
30 Marzo, 2008 - 02:48 — equipo.editor
“Al fin y al cabo, somos lo que hacemospara cambiar lo que somos”(Eduardo Galeano)
El gobierno de Michelle Bachelet está en pleno “segundo tiempo” y para algunos, ya es el momento de comenzar a pensar en las apuestas electorales del 2009. Más aún, este año, las elecciones municipales coparán ciertamente importantes espacios en la agenda política y mediática durante una gran parte del año.
En el caso de la Izquierda –arbitrariamente denominada “extraparlamentaria”- éste es también un año de definiciones y desafíos. Y es que con el apoyo electoral al candidato presidencial de la Concertación, se oficializó un verdadero giro político de la izquierda comunista que, de paso, dejó en abierto cuestionamiento los esfuerzos que hasta entonces se habían realizado para constituir un plataforma común de todas las fuerzas de izquierda opuestas al modelo político y económico imperante en Chile.
A dos años y meses desde la elección que llevó a Bachelet a La Moneda, resultaría interesante realizar un balance de lo obrado hasta aquí por la Izquierda. A través del análisis se podría llegar a responder la siguiente pregunta: ¿es hoy la izquierda chilena un referente para el pueblo de Chile?, o bien ¿estamos al menos en condiciones de aproximarnos a ello?.
Juntos Podemos: un modelo para armar
En la contienda presidencial del año 2005, la izquierda chilena participó por primera vez reunida bajo la fórmula del conglomerado “Juntos Podemos”. Con un mensaje lleno de esperanzas y optimismo, el diario El Siglo expresaba en su editorial del mes de mayo: “Se consolida lo auténticamente nuevo”.
Más adelante, El Siglo afirmaba que “A la feria electoral de los sectores en el poder y sus candidaturas – Lavín, Alvear y Bachelet –, se opone desde la convergencia antineoliberal un debate serio, profundo y con verdadero sentido nacional. Se pide la opinión del pueblo y se le entrega la responsabilidad- que más bien es un derecho- de definir las líneas principales de una propuesta de Gobierno. Y no concurren los precandidatos con promesas ni actitudes caudillescas, sino con el firme y probado propósito de asumir el programa, difundido, desarrollado y defendido en una campaña de claro signo unitario.”
¿Por qué se creaba el Juntos Podemos?
También en El Siglo se argumentó entonces que:
“Necesitaba Chile de este aporte a la política nacional. Necesitaba de la creación de una fuerza que, recogiendo lo mejor de las tradiciones de los sectores democráticos y progresistas y de sus aportes históricos, se proponga una tarea que va mucho más allá de las elecciones presidencial y parlamentaria de diciembre del 2005, sin desconocer la importancia que ellas tienen en el calendario político. El énfasis puesto por cada uno de los precandidatos presidenciales de esta nueva fuerza, así como por las organizaciones sociales y políticas y las diversas y valiosas personalidades que se han integrado a ella, en las definiciones programáticas, hablan por sí solo de sus perspectivas y de su continuidad”.
La validez y oportunidad de una alternativa política de izquierda que pudiera asumir una nueva visión de país para confrontar al modelo neoliberal que promueve la Concertación y la derecha, se vio reflejada nuevamente a pocos días de la votación presidencial. Es así como la portada de El Siglo (9-12-2005) afirmaba elocuente: “ La Hora de la Alternativa ” y agregaba en su editorial:
“En suma, todo resultado que refleje acumulación de fuerza y a la vez interpele la legitimidad del sistema binominal, implicaría un resonante triunfo popular. Pero todavía hay un factor que no se puede medir en votos.
Es el avance de la unidad, la consolidación del pacto Junto Podemos y su voluntad de construir un proyecto alternativo, con perspectivas de disputarle el poder al actual sistema, con la finalidad de democratizar al país.”.
El camino que siguió el Juntos Podemos durante y después de las elecciones es ya conocido. La definición del apoyo en segunda vuelta a la candidatura concertacionista significó, de hecho, el quiebre de la unidad de la izquierda y del sueño del camino conjunto expresado en la génesis del Juntos Podemos. Esto ha marcado hasta hoy las estrategias y conducta política de los diferentes partidos y movimientos de la izquierda “extraparlamentaria”.
¿Pasos o tropiezos?
Por eso, y en la hora del análisis y el balance, ¿es hoy la izquierda chilena un referente político con futuro? ¿El paso táctico dado en la coyuntura electoral (apoyar a Bachelet en segunda vuelta), y que hoy se ha mantenido como directriz estratégica por un sector de partidos del Juntos Podemos, ha logrado posicionarnos como alternativa, sino mejor, al menos viable?
¿La decisión de llamar a votar nulo que asumió otro sector de partidos del Juntos Podemos, ayudó a lograr ese perfilamiento como alternativa?
Si observamos hacia los demás países latinoamericanos, resulta fácil constatar que estamos a años luz de los procesos liberadores que en varios de ellos se llevan a cabo.
No es suficiente que la Izquierda chilena se autodefina como alternativa, sino que es necesario que el pueblo la reconozca como tal. Nuestro problema quizás no sólo sea romper el sistema binominal, sino lograr el apoyo y reconocimiento del pueblo que lleve a las amplias masas de chilenos a darnos los votos suficientes. Al fin y al cabo, experiencias aisladas como la candidatura de “Rosa de Arica” y, en la última elección senatorial, un candidato por Punta Arenas, lograron romper el binominal, con algo muy simple, con votos.
¿Cuál es la condición para ser alternativa política para Chile? Todo parte por diferenciarse, en la forma y en el fondo con nuestras propuestas y discurso político, tanto de la Alianza por Chile como de la Concertación. De lo contrario, jamás lograremos instalarnos en en la opinión pública como opción válida de Gobierno.
Lo demás es hacer el juego a la Concertación “de derecha” que hoy gobierna y a la derecha propiamente tal. No puede la izquierda hacer el trabajo de “ limpiar” y poner los equipos de emergencia en la pista para que aterrice en buenas condiciones el maltrecho avión de la Concertación en las próximas elecciones municipales, parlamentarias y Presidenciales.
¿Hemos analizado los cambios que ha tenido la sociedad chilena en los últimos 30 años? Nuevas formas de comunicación, el acceso a Internet, la Web 2.0, blogs y comunidades, la telefonía móvil, bienes de consumo, que han significado importantes cambios sociológicos y culturales, sobretodo en la juventud, tal como lo describe Howard Rheingold, autor del libro “Las Multitudes Inteligentes”, ¿nos hemos hecho cargo de esto?
¿Qué tenemos para ofrecer como Izquierda alternativa al sistema neoliberal al pueblo de Chile?, al parecer muchas consignas y apoyo a acciones reivindicativas de los trabajadores, pero no tenemos un programa que ofrecer, un proyecto de futuro tan sólido que logre diferenciarse de lo que ofrecen la Alianza y la Concertación y que la gente perciba que será una solución más eficiente para sus problemas de lo que han hecho hasta ahora los gobiernos de la Concertación.
Somos lo que hacemos …
Este año habrán elecciones Municipales y el 2009 serán las Parlamentarias y Presidenciales. Salvo acontecimientos impensados o poco probables, nuevamente la disyuntiva será Concertación o Derecha. ¿Qué hará la izquierda revolucionaria en esta disyuntiva? Algunas señales dadas en el último tiempo indican que, muy probablemente, “en el interés de Chile” la izquierda nuevamente podría apoyar a la Concertación.
En entrevista del diario El Mercurio (10 de junio, 2007), se le preguntó al presidente del PC, Guillermo Teillier, ¿Por qué el PC, con lo crítico que ha sido de los Gobiernos de la Concertación ha sido incapaz de generar movilizaciones ciudadanas de importancia? Teillier respondió: “Es que no son los partidos políticos los que encabezan las movilizaciones ni producen los cambios. Pero si hemos representado bien a los trabajadores y estudiantes en la lucha por la educación.”
Más adelante, ante la pregunta ¿Pero es difícil que vuelvan a tener otra razón tan evidente como el Transantiago para salir a la calle y sintonizar con la frustración y enojo de la gente?, Teillier contestó: “¿Y por qué debiéramos hacerlo los comunistas? Por qué no se moviliza la derecha que dice ser tan opositora”.
La pregunta es entonces ¿cuál es el papel de los Partidos Revolucionarios que se dicen vanguardia? O dicho de otra manera, si el Partido Comunista y sus aliados no son los que deben encabezar las movilizaciones ni producen los cambios ¿quién entonces?.
Una respuesta posible sería: el pueblo, las masas, las organizaciones sociales. Pero quienes deben dar orientación política y orgánica son los partidos revolucionarios. En la Revolución Rusa , ¿quién encabezaba y dirigía la acción revolucionaria de las masas?, ¿la consigna “todo el poder a los soviet” de donde surgió? No cabe duda, la Revolución Rusa triunfó porque al frente, encabezando, dirigiendo y organizando, estaba el Partido Bolchevique con Lenin a la cabeza.
“¿Y por qué debiéramos hacerlo los comunistas?”, lanzaba Teillier. Ante ello, sería justo contrapreguntar: ¿Y por qué no debieran ser los comunistas? ¿Por qué tendría que ser la derecha?
Votos de izquierda: ¿Cuenta de ahorro de la Concertación?
El 25 de junio del 2007, la editorial del diario El Siglo titulada “Acerca del Debate Político” –firmada por las iniciales F.H- cuestionaba un artículo aparecido en El Mercurio señalando:
“El editorialista de marras se cuidó muy bien de mencionar que en segunda vuelta de la elección que cita (elección presidencial de 1999), fue la votación de la izquierda la que mandó a Joaquín Lavín, el candidato mercurial, al basurero de la historia, y que en la próxima elección, ese mismo electorado tiene un decisivo poder arbitral, que nuevamente impedirá la elección de cualquiera sea el candidato de la derecha”.
Si consideramos que históricamente el editorial del Diario El Siglo, entrega la línea política del Partido Comunista de Chile, es legítimo preguntarse ¿se repetirá la historia y nuevamente la Izquierda apoyará al candidato de la Concertación?
Ciertamente para la Izquierda revolucionaria son muchos los peligros que encierra continuar en este derrotero de legitimar con votos en el día de las elecciones a los promotores del modelo que se combate el resto del año.
Y es que buena parte del capital de cualquier organización o movimiento político con aspiraciones serias se basa en la coherencia que muestran sus decisiones y accionar político con el discurso que despliega frente al pueblo. ¿Se estará de nuevo simultáneamente a favor (apoyo electoral) y en contra (discurso público) de la Concertación? ¿Cómo se podría explicar a los chilenos que nos interesa cambiar el modelo económico y social que nosotros mismos apoyamos con nuestros votos?
Naturalmente ni las consignas ni las negociaciones políticas serán suficientes para convencer a los ciudadanos que ejercen su derecho a voto que están frente a una propuesta seria y responsable de la Izquierda con aspiración de ser realmente alternativa de gobierno en el futuro.
Porque es precisamente la gente común -el empleado, obrero, mujeres, universitario o profesor- quien determinará al final si confía y respalda la estrategia de “pasos tácticos" funcionales que la Izquierda revolucionaria viene dando a favor de la Concertación, para lograr beneficios hipotéticos (como la modificación del sistema electoral binominal) a cambio de asegurar las opciones presidenciales concertacionistas, y con ello, la mantención del modelo económico y social que tanto daño hace a Chile.
Si no se trabaja seriamente en propuestas políticas de desarrollo nacional, que surjan de las propias demandas y aspiraciones del pueblo, entonces igual no habrán votos suficientes para llevar a la Izquierda a tener representación política en el Parlamento. Aunque el oficialismo modifique una y otra vez el sistema electoral a favor de sus “amigos”.
Hasta ahora, todo parece indicar que existe conformidad en administrar la pobreza del 5% de votación de izquierda, y en enfrascarse en negociaciones del tipo “cuánto me das por lo que te doy”, que se aproximan más al cálculo político que a las necesidades reales del pueblo.
Todo esto, lamentablemente termina además con las fuerzas de izquierda divididas. Es tiempo perdido, objetivos comunes que se han trastocado, y un discurso político que queda en entredicho. Ciertamente, es un grave daño para la izquierda.
Y es que sería impresentable llegar al punto de tener un “Juntos Podemos Más” con el PC, IC y otros grupos políticos, negociando con la Concertación, mientras que por otro lado esté el “Juntos Podemos” del Partido Humanista, PC-AP, MPMR, quienes han mantenido una postura invariable desde el llamado a votar nulo en la segunda vuelta electoral pasada.
En el panorama latinoamericano, en las últimas décadas, ante el agotamiento de los gobiernos y los partidos políticos tradicionales, surgieron nuevos referentes políticos (de distintos signos ideológicos), como Cambio Noventa en Perú, Frente Amplio en Uruguay, el PT en Brasil, la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, en Ecuador el Movimiento que llevó a Rafael Correa al Gobierno, e incluso en Paraguay un movimiento de un ex obispo católico que tiene grandes posibilidades de ser elegido próximamente Presidente.
Así como están las cosas hoy en la izquierda chilena, quizás se cumpla lo que decía el compañero Salvador Allende: “otros hombres superarán este momento gris y amargo”. Quizás ese movimiento liberador que ni siquiera visualizamos hoy en día, tenga otra vanguardia política y otros líderes. A lo mejor ese líder será un “pingüino” secundario, un obrero magallánico o un joven universitario hoy haciendo su memoria de título.
Jorge G. Péfaur
EMOL.COM
Gobierno concretó expulsión de cinco españoles y un francés
SANTIAGO.- El Gobierno expulsó hoy a cinco españoles, tres de ellos integrantes de una banda de "punk", y un francés, por participar en un acto de homenaje a los hermanos Vergara Toledo que murieron en 1985 durante una protestas contra el régimen militar.Durante el acto de conmemoración del pasado sábado murió un joven de 26 años, otras nueve personas resultaron heridas, entre ellas varios carabineros y un menor, y 122 fueron detenidas.Los expulsados fueron identificados como Jesús Fuentes, Félix Torrealba y Jesús Duero, integrantes del grupo "punk" "Puente Romano"; el francés Thomas Bourgeois, gestor cultural, y dos jóvenes españolas, cuya identidad no fue revelada y que fueron detenidas cuando acudieron a las dependencias policiales a visitar a sus compañeros.Los tres músicos fueron detenidos el sábado cerca de Villa Francia, donde se llevó a cabo un acto de recuerdo con motivo del "Día del Joven Combatiente".Los músicos, que tocaron en ese acto, fueron detenidos por miembros de la Policía de Investigaciones y están acusados de violar la Ley de Extranjería de Chile, que prohíbe participar en actos políticos a ciudadanos extranjeros.Las autoridades firmaron ayer un decreto de expulsión, que, por su carácter administrativo, sólo podía ser apelado en la Intendencia de Santiago. Los integrantes de la banda solicitaron que se reconsiderara la medida, pero la orden de expulsión continuó su curso.Los seis extranjeros fueron trasladados hoy en vehículos policiales al aeropuerto internacional de Santiago, desde donde partió el avión que les lleva de regreso a Europa.
REBELIÓN.ORG
7 preguntas y 7 respuestas sobre la Bolivia de Evo Morales
José Natanson
Página 12
1 ¿Evo Morales es indigenista?Con una madre aymara que en español sólo sabía el Padrenuestro, criado en una casa de barro en un pueblito perdido de Oruro, Evo Morales vivió una infancia de una pobreza difícil de imaginar, con cuatro de sus siete hermanos muertos a poco de nacer y el hambre siempre acechando. Su asombrosa trayectoria política sólo se entiende como parte del proceso de reafirmación indígena surgido en los ’70, que tuvo en el katarismo –en referencia a Túpak Katari, el caudillo aymara descuartizado por los españoles durante el cerco a La Paz de 1781– su sector más radical, y que consiguió su primer reconocimiento en 1994, con una reforma constitucional que estableció el carácter “pluricultural y multiétnico” del país e inauguró la educación bilingüe en las escuelas.Esto sucedió durante la presidencia neoliberal de Gonzalo Sánchez de Lozada, algo que a primera vista puede parecer una paradoja pero que quizás no lo sea tanto: el reemplazo de la idea de clase por la de etnia o cultura sintonizaba perfectamente con la espíritu anti-Estado-nación que defendía el pensamiento en boga. Con un problema: los indígenas bolivianos no son minorías a las que hay que proteger, sino amplias mayorías excluidas, cuya discriminación étnica se superpone, retroalimentándose, con la desigualdad social. Una realidad más parecida al apartheid sudafricano que a las imágenes de esos indios posmodernos y coloridos que a veces aparecen en National Geographic.El fracaso de estas primeras operaciones de apertura en clave neoliberal, que sólo cambiaron cosméticamente la situación, consolidó en el movimiento indígena la idea de que era necesario construir un instrumento político propio para llegar al poder y desde allí cambiar las cosas. El gran acierto de Evo Morales fue lograr la confluencia entre el reclamo indígena y otras corrientes políticas –antineoliberales, nacionalistas– detrás de un único proyecto político. “Si fue Evo Morales y no Felipe Quispe quien accedió al lugar de primer presidente indígena de Bolivia, fue porque logró articular un proyecto nacional frente a la perspectiva aymaracéntrica”, escribió Pablo Stefanoni (Nueva Sociedad 209, mayo-junio del 2007). En otras palabras, supo expresar políticamente a los campesinos de las zonas más atrasadas del interior, pero también a los indígenas y mestizos urbanos incorporados al mercado de consumo, que usan jeans y zapatillas, se conectan a Internet y en muchos casos han abandonado definitivamente el quechua y el aymara.2 ¿Qué importancia tuvo la coca la carrera de Evo Morales?Aunque la coca se cultiva desde la invasión de los Incas, el verdadero boom comenzó a mediados de los ’80, cuando el cierre de las minas de estaño y una brutal sequía en el altiplano produjeron una migración masiva hacia el Chapare, una zona fértil del trópico, justo en un momento en que en Estados Unidos se ponía de moda la cocaína, la droga que sintonizaba bien con el acelerado espíritu yuppie de la época.La coincidencia entre demanda y oferta produjo una expansión geométrica de las plantaciones de coca, cultivo que cuenta con una serie de ventajas que no posee ningún otro producto: emplea gran cantidad de mano obra, no requiere mucho capital ni fertilizantes, ni una infraestructura especial; uno compra o alquila un lote y lo único que precisa, además de brazos bien dispuestos, son los plantines. Además, la coca resulta rentable aún en pequeñas parcelas. Como diría un economista, no requiere economías de escala. Clásico cultivo de minifundio, la coca se parece al café, con la diferencia de que rinde tres cosechas al año en lugar de una.Mientras la coca se expandía, la guerra contra las drogas desatada por Ronald Reagan forzaba a los sucesivos gobiernos bolivianos a ensayar una serie de estrategias de erradicación que fracasaron una otra tras otra, tanto por la falta de incentivos para los productos sustitutos como por la creciente brutalidad policial. La reacción del movimiento cocalero fue cohesionarse y fortalecerse y luego presentarse a elecciones, ganar primero algunas intendencias, después un diputado nacional y finalmente la presidencia. En este sentido, el ascenso de los cocaleros al poder es resultado de un proceso que combinó triunfos electorales con métodos de acción directa, los bloqueos y piquetes que terminaron anticipadamente con dos gobiernos y que finalmente concluyeron con su llegada al poder.3 ¿El gobierno de Evo Morales es revolucionario?Si Hugo Chávez habla en Venezuela de su “revolución bolivariana” y si Rafael Correa define a su proyecto como una “revolución ciudadana”, Evo Morales también apela de tanto en tanto a la vieja palabra, aunque el adjetivo que la acompaña no está del todo claro. Por eso, más allá de las definiciones, tal vez la mejor forma de acercarse a una respuesta sea analizar los motivos y el impacto de la decisión más radical de su gobierno: la nacionalización de los hidrocarburos.El decreto de nacionalización, sorpresivamente anunciado en enero del 2006 y teatralizado con la ocupación militar de los campos gasíferos, obligó a las empresas privadas a ceder la totalidad de su producción y la mayor parte de sus acciones al Estado. Además, ordenó un incremento de las regalías del 50 al 82 por ciento. Las grandes compañías extranjeras como Petrobras y Repsol, aunque al principio amenazaron con retirarse, aceptaron reformular los contratos bajo las nuevas condiciones, lo que le permitió al gobierno cumplir su objetivo de aumentar la participación estatal sin producir un desplazamiento total de las inversiones extranjeras.El incremento del porcentaje obtenido por el Estado, junto al aumento de los precios internacionales y la renegociación de los valores de las exportaciones a Argentina y Brasil, le permitieron al gobierno mejorar sus ingresos fiscales. Según la Cepal, aumentaron 47 por ciento desde la firma del decreto. Conviene entonces matizar las críticas sobre el populismo de Evo Morales apuntando que, para envidia de más de un neoliberal, su gobierno es el fiscalmente más sólido del último medio siglo. Con un superávit de 4,5 por ciento, reservas record y una deuda externa en disminución gracias a las condonaciones del Banco Mundial y el BID, la macroeconomía luce estable y ordenada. En Bolivia nadie se preocupa mucho por el ministro de Hacienda, pues la atención permanece en la crisis política, pero no está de más dedicarle dos líneas: Luis Arce Catacora es un funcionario de carrera del Banco Central con un posgrado en Inglaterra, que habla inglés y portugués y no reniega de las medidas rigurosas. Es, de hecho, el responsable de aplicar la ortodoxa política de metas de inflación para controlar la suba de precios.4 ¿El gobierno apuesta a un sector económico poscapitalista?Eso, al menos, me dijo Alvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia y referente intelectual de una parte de la izquierda de su país, cuando lo entrevisté en su departamento lleno de libros en La Paz. “Nuestra economía tiene un espacio capitalista que hay que fortalecer. La diferencia con los otros gobiernos es que ya no se trata de un capitalismo de camarilla, endogámico y especulativo, sino de un capitalismo productivo. Pero también hay sector no capitalista, o poscapitalista, que son las fuerzas comunitarias tradicionales. Se encuentran fragmentadas y dispersas, pero tienen en su interior mucho potencial. Es una estructura muy amplia: el 90 por ciento de la economía campesina es de tipo familiar-comunitaria.”Suena bien. Sin embargo, parece difícil que un sector de estas características –baja productividad, escasísima incorporación de tecnología, escala reducida– pueda utilizarse para algo más que la elemental autosustentación. Para García Linera, sin embargo, hay allí un potencial productivo. “Nuestro gran reto es convertir a la comunidad en una fuerza poscapitalista. ¿Qué de todo esto podremos desarrollar? No sabemos. Pero creemos que lo central es que se están alumbrando cosas que van más allá de una mera readecuación democrática a un capitalismo maduro ya existente.”5 ¿Evo Morales está logrando avances en la lucha contra la pobreza?El punto de partida es desolador. Bolivia es, después de Haití, el país más pobre de América latina, con 63, 9 por ciento de pobreza y 34,7 de indigencia, el triple de mortalidad infantil que en Argentina, la segunda esperanza de vida más baja de la región y uno de los peores índices de distribución del ingreso del continente.Tal vez todavía sea pronto para evaluar el desempeño de Evo Morales en este aspecto. Desde su asunción, la economía creció a un ritmo razonable: 4,6 por ciento en el 2006, 3,9 en el 2007 y se estima un 4 por ciento en el 2008. Aunque no hay datos fehacientes, es probable que la pobreza haya disminuido ligeramente por la extensión de algunos programas sociales, como el Bono Juancito Pinto de apoyo escolar, y el incremento de las pensiones. “Estamos buscando un camino distinto”, me dijo Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia de Bolivia, cuando conversé con él en la sede de la embajada de su país en Buenos Aires. “Los recursos obtenidos por la nacionalización nos permitieron fortalecer las inversiones sociales, apoyar con créditos los microemprendimientos, la economía familiar, la pequeñas empresas. Pero no es algo que se pueda hacer de un día para el otro.”El problema que se interpone en estos planes es la dualidad estructural de la economía boliviana: por un lado, el sector minero e hidrocarburífero, más algunos pocos exportadores de soja, joyas y cuero, hiperproductivos y modernos; por otro lado, decenas de miles de pequeños emprendimientos atrasados y de bajísima productividad. La dificultad deriva del hecho de que el primer sector, que genera el 60 por ciento del ingreso, emplea a sólo el 7 por ciento de la población, mientras el segundo, que explica el 40 por ciento del ingreso, emplea al 83 por ciento de la mano de obra. El último informe del PNUD sobre Bolivia sostiene que cambiar este patrón económico es la clave del desarrollo. De otra forma, el país podrá crecer, pero será un crecimiento empobrecedor, tal como explicó Salvador Ric, ex ministro de Obras Públicas de Evo Morales, quien hizo cálculos y llegó a la siguiente conclusión: a este ritmo y con este patrón de crecimiento, Bolivia tardará 20 años en alcanzar los niveles de desarrollo de... Paraguay.6 ¿Qué falta para la sanción de una nueva Constitución?Seis meses después de la llega al poder de Evo Morales se realizaron las elecciones constituyentes, en las que el oficialismo se impuso claramente, aunque sin lograr los dos tercios necesarios para poder definir por sí solo las reformas planteadas. El plebiscito acerca de las autonomías departamentales, que se realizó en simultáneo, arrojó un triunfo del No –la postura defendida por el gobierno– en el total nacional. Sin embargo, el Sí se impuso en cuatro departamentos: Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni. La asamblea se reunió y, tras un año y medio de sesiones, no logró acordar un solo artículo.El golpe de timón llegó en noviembre del 2007, cuando los asambleístas alineados con el gobierno se reunieron en un cuartel militar y, con dos tercios de los convencionales presentes (no del total), aprobaron en una sola sesión 400 artículos: entre otros, la recuperación del rol del Estado en la economía y la prohibición de la privatización de los servicios básicos. Al día siguiente, los prefectos de los departamentos rebeldes anunciaron que desconocían la nueva constitución y que convocarían a plebiscitos autonómicos. El gobierno respondió con un anuncio de elecciones, pero fue desautorizado por la Justicia.Este complicado enredo institucional no debería ocultar el diagnóstico esencial: el empate que paraliza a Bolivia. A diferencia de Chávez, que en los primeros años de gobierno logró el monopolio absoluto de la iniciativa política, Evo Morales enfrenta a una oposición que, si bien cuantitativamente minoritaria, cuenta con poder, dinero y recursos. La lidera Santa Cruz, el departamento más próspero de Bolivia, que origina el 30 por ciento del PIB nacional, genera el 62 por ciento de las divisas y recibe el 47,6 por ciento de la inversión extranjera. Es además la región más integrada al Mercosur y la que ostenta lo más parecido a una industria manufacturera que hay en el país. Basta caminar unas horas por las calles de Santa Cruz, atestadas de 4x4, para hacerse una idea de una prosperidad que allí se lleva como un estandarte de progreso individual en un país acostumbrado al fracaso económico.Como Cataluña en España, Santa Cruz es un centro de poder económico que reclama para sí margen de maniobra político y una mayor proporción de la renta, que ha conseguido arrastrar en su reclamo a los departamentos contiguos y que hoy es el núcleo de la oposición política al gobierno. Es una pulseada por poder político y recursos económicos que, sin embargo, no debe confundirse con una pretensión separatista, plan inconcretable por una larga serie de motivos, que van desde la seguridad de que ningún país vecino tolerará una secesión hasta el detalle económico de que, pese a todo, el principal mercado de Santa Cruz sigue siendo... Bolivia.7 ¿Hay una salida para Bolivia?El cambio político inaugurado por Evo Morales en enero del 2006 es el más profundo y radical de todos los se están produciendo hoy en América latina. Si el proceso refundacionista venezolano se limitó a una rotación de elites con masivas políticas sociales, el boliviano apunta a la incorporación de una enorme mayoría indígena excluida (según el último censo, el 64 por ciento de la población) en un doble sentido: económico y político. Lo primero es difícil en un país que, además de pobrísimo, no ha logrado diversificar su estructura productiva (el 75 por ciento de sus exportaciones son hidrocarburos y alimentos) y cuyo crecimiento, aunque algo mejor, sigue siendo bajo. En cuanto a la incorporación política, más allá de la enorme revolución simbólica que implicó la llegada al poder de Evo Morales, tampoco está cerrada. El gobierno no ha logrado extender su influencia a las regiones rebeldes del Oriente y, en un contexto de creciente polarización, corre el riesgo de perder el apoyo de las clases medias. Transformar su proyecto refundacionista en un mínimo consenso nacional –el ejemplo de Nelson Mandela– implicará tarde o temprano conceder y negociar, sin dejar de lado los reclamos de justicia: un equilibrio complicado en un camino apenas más ancho que una cornisa.
JUEVES 3 DE ABRIL. 20.30 HORAS
CENA PRO FONDOS DE BRIGADA DE MEDICOS A BOLIVIA.
ADHESIÓN $5.000. (“EL SINDICATO” COMPAÑÍA / MAIPU)
PROTESTAS-PROTESTAS-PROTESTAS
Lunes 31.- El presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Cristian Cuevas, urgió al gobierno a hacer que Codelco cumpla con el acuerdo alcanzado el 2007 tras la paralización de los trabajadores subcontratados. Cuevas anunció que hay una huelga convocada con fecha que no quiso dar a conocer.
Lunes 31.- Chóferes del Transantiago amenazaron con nuevas movilizaciones en los próximos días, luego que 16 dirigentes de las empresas Alsacia y Express fueran despedidos tras las protestas de la semana pasada. Carabineros mantiene un amplio resguardo en el terminal de buses de la empresa Express, en Rinconada de Maipú, para evitar que los chóferes intenten bloquear el servicio.
Lunes 31.- Sigue la huelga de brazo caído de 600 operarios de la salmonera planta Chinquihue Marín Harvest. Los dirigentes criticaron al gobierno y lo acusaron de hacer oídos sordos al problema.
Lunes 31.- Vecinos del Valle del Sol, de Chiguayante, protestaron por las emanaciones del alcantarillado y obstaculizaron el tránsito.
Domingo 30.- Un grupo de vecinos de un condominio de la comuna de San Bernardo se tomaron la Autopista Central a la altura del cruce de Calera de Tango en protesta por la clausura del paradero para las micros locales.
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.- Juntos Podemos Más”: ¿Es una alternativa hoy? (por Jorge G. Pefáur)
.- Gobierno concretó expulsión de cinco españoles y un francés.
.- 7 preguntas y 7 respuestas sobre la Bolivia de Evo Morales por José Natanson
DESARROLLO DE NOTICIAS
POR MAIL.COM
Juntos Podemos Más”: ¿Es una alternativa hoy? (por Jorge G. Pefáur)
30 Marzo, 2008 - 02:48 — equipo.editor
“Al fin y al cabo, somos lo que hacemospara cambiar lo que somos”(Eduardo Galeano)
El gobierno de Michelle Bachelet está en pleno “segundo tiempo” y para algunos, ya es el momento de comenzar a pensar en las apuestas electorales del 2009. Más aún, este año, las elecciones municipales coparán ciertamente importantes espacios en la agenda política y mediática durante una gran parte del año.
En el caso de la Izquierda –arbitrariamente denominada “extraparlamentaria”- éste es también un año de definiciones y desafíos. Y es que con el apoyo electoral al candidato presidencial de la Concertación, se oficializó un verdadero giro político de la izquierda comunista que, de paso, dejó en abierto cuestionamiento los esfuerzos que hasta entonces se habían realizado para constituir un plataforma común de todas las fuerzas de izquierda opuestas al modelo político y económico imperante en Chile.
A dos años y meses desde la elección que llevó a Bachelet a La Moneda, resultaría interesante realizar un balance de lo obrado hasta aquí por la Izquierda. A través del análisis se podría llegar a responder la siguiente pregunta: ¿es hoy la izquierda chilena un referente para el pueblo de Chile?, o bien ¿estamos al menos en condiciones de aproximarnos a ello?.
Juntos Podemos: un modelo para armar
En la contienda presidencial del año 2005, la izquierda chilena participó por primera vez reunida bajo la fórmula del conglomerado “Juntos Podemos”. Con un mensaje lleno de esperanzas y optimismo, el diario El Siglo expresaba en su editorial del mes de mayo: “Se consolida lo auténticamente nuevo”.
Más adelante, El Siglo afirmaba que “A la feria electoral de los sectores en el poder y sus candidaturas – Lavín, Alvear y Bachelet –, se opone desde la convergencia antineoliberal un debate serio, profundo y con verdadero sentido nacional. Se pide la opinión del pueblo y se le entrega la responsabilidad- que más bien es un derecho- de definir las líneas principales de una propuesta de Gobierno. Y no concurren los precandidatos con promesas ni actitudes caudillescas, sino con el firme y probado propósito de asumir el programa, difundido, desarrollado y defendido en una campaña de claro signo unitario.”
¿Por qué se creaba el Juntos Podemos?
También en El Siglo se argumentó entonces que:
“Necesitaba Chile de este aporte a la política nacional. Necesitaba de la creación de una fuerza que, recogiendo lo mejor de las tradiciones de los sectores democráticos y progresistas y de sus aportes históricos, se proponga una tarea que va mucho más allá de las elecciones presidencial y parlamentaria de diciembre del 2005, sin desconocer la importancia que ellas tienen en el calendario político. El énfasis puesto por cada uno de los precandidatos presidenciales de esta nueva fuerza, así como por las organizaciones sociales y políticas y las diversas y valiosas personalidades que se han integrado a ella, en las definiciones programáticas, hablan por sí solo de sus perspectivas y de su continuidad”.
La validez y oportunidad de una alternativa política de izquierda que pudiera asumir una nueva visión de país para confrontar al modelo neoliberal que promueve la Concertación y la derecha, se vio reflejada nuevamente a pocos días de la votación presidencial. Es así como la portada de El Siglo (9-12-2005) afirmaba elocuente: “ La Hora de la Alternativa ” y agregaba en su editorial:
“En suma, todo resultado que refleje acumulación de fuerza y a la vez interpele la legitimidad del sistema binominal, implicaría un resonante triunfo popular. Pero todavía hay un factor que no se puede medir en votos.
Es el avance de la unidad, la consolidación del pacto Junto Podemos y su voluntad de construir un proyecto alternativo, con perspectivas de disputarle el poder al actual sistema, con la finalidad de democratizar al país.”.
El camino que siguió el Juntos Podemos durante y después de las elecciones es ya conocido. La definición del apoyo en segunda vuelta a la candidatura concertacionista significó, de hecho, el quiebre de la unidad de la izquierda y del sueño del camino conjunto expresado en la génesis del Juntos Podemos. Esto ha marcado hasta hoy las estrategias y conducta política de los diferentes partidos y movimientos de la izquierda “extraparlamentaria”.
¿Pasos o tropiezos?
Por eso, y en la hora del análisis y el balance, ¿es hoy la izquierda chilena un referente político con futuro? ¿El paso táctico dado en la coyuntura electoral (apoyar a Bachelet en segunda vuelta), y que hoy se ha mantenido como directriz estratégica por un sector de partidos del Juntos Podemos, ha logrado posicionarnos como alternativa, sino mejor, al menos viable?
¿La decisión de llamar a votar nulo que asumió otro sector de partidos del Juntos Podemos, ayudó a lograr ese perfilamiento como alternativa?
Si observamos hacia los demás países latinoamericanos, resulta fácil constatar que estamos a años luz de los procesos liberadores que en varios de ellos se llevan a cabo.
No es suficiente que la Izquierda chilena se autodefina como alternativa, sino que es necesario que el pueblo la reconozca como tal. Nuestro problema quizás no sólo sea romper el sistema binominal, sino lograr el apoyo y reconocimiento del pueblo que lleve a las amplias masas de chilenos a darnos los votos suficientes. Al fin y al cabo, experiencias aisladas como la candidatura de “Rosa de Arica” y, en la última elección senatorial, un candidato por Punta Arenas, lograron romper el binominal, con algo muy simple, con votos.
¿Cuál es la condición para ser alternativa política para Chile? Todo parte por diferenciarse, en la forma y en el fondo con nuestras propuestas y discurso político, tanto de la Alianza por Chile como de la Concertación. De lo contrario, jamás lograremos instalarnos en en la opinión pública como opción válida de Gobierno.
Lo demás es hacer el juego a la Concertación “de derecha” que hoy gobierna y a la derecha propiamente tal. No puede la izquierda hacer el trabajo de “ limpiar” y poner los equipos de emergencia en la pista para que aterrice en buenas condiciones el maltrecho avión de la Concertación en las próximas elecciones municipales, parlamentarias y Presidenciales.
¿Hemos analizado los cambios que ha tenido la sociedad chilena en los últimos 30 años? Nuevas formas de comunicación, el acceso a Internet, la Web 2.0, blogs y comunidades, la telefonía móvil, bienes de consumo, que han significado importantes cambios sociológicos y culturales, sobretodo en la juventud, tal como lo describe Howard Rheingold, autor del libro “Las Multitudes Inteligentes”, ¿nos hemos hecho cargo de esto?
¿Qué tenemos para ofrecer como Izquierda alternativa al sistema neoliberal al pueblo de Chile?, al parecer muchas consignas y apoyo a acciones reivindicativas de los trabajadores, pero no tenemos un programa que ofrecer, un proyecto de futuro tan sólido que logre diferenciarse de lo que ofrecen la Alianza y la Concertación y que la gente perciba que será una solución más eficiente para sus problemas de lo que han hecho hasta ahora los gobiernos de la Concertación.
Somos lo que hacemos …
Este año habrán elecciones Municipales y el 2009 serán las Parlamentarias y Presidenciales. Salvo acontecimientos impensados o poco probables, nuevamente la disyuntiva será Concertación o Derecha. ¿Qué hará la izquierda revolucionaria en esta disyuntiva? Algunas señales dadas en el último tiempo indican que, muy probablemente, “en el interés de Chile” la izquierda nuevamente podría apoyar a la Concertación.
En entrevista del diario El Mercurio (10 de junio, 2007), se le preguntó al presidente del PC, Guillermo Teillier, ¿Por qué el PC, con lo crítico que ha sido de los Gobiernos de la Concertación ha sido incapaz de generar movilizaciones ciudadanas de importancia? Teillier respondió: “Es que no son los partidos políticos los que encabezan las movilizaciones ni producen los cambios. Pero si hemos representado bien a los trabajadores y estudiantes en la lucha por la educación.”
Más adelante, ante la pregunta ¿Pero es difícil que vuelvan a tener otra razón tan evidente como el Transantiago para salir a la calle y sintonizar con la frustración y enojo de la gente?, Teillier contestó: “¿Y por qué debiéramos hacerlo los comunistas? Por qué no se moviliza la derecha que dice ser tan opositora”.
La pregunta es entonces ¿cuál es el papel de los Partidos Revolucionarios que se dicen vanguardia? O dicho de otra manera, si el Partido Comunista y sus aliados no son los que deben encabezar las movilizaciones ni producen los cambios ¿quién entonces?.
Una respuesta posible sería: el pueblo, las masas, las organizaciones sociales. Pero quienes deben dar orientación política y orgánica son los partidos revolucionarios. En la Revolución Rusa , ¿quién encabezaba y dirigía la acción revolucionaria de las masas?, ¿la consigna “todo el poder a los soviet” de donde surgió? No cabe duda, la Revolución Rusa triunfó porque al frente, encabezando, dirigiendo y organizando, estaba el Partido Bolchevique con Lenin a la cabeza.
“¿Y por qué debiéramos hacerlo los comunistas?”, lanzaba Teillier. Ante ello, sería justo contrapreguntar: ¿Y por qué no debieran ser los comunistas? ¿Por qué tendría que ser la derecha?
Votos de izquierda: ¿Cuenta de ahorro de la Concertación?
El 25 de junio del 2007, la editorial del diario El Siglo titulada “Acerca del Debate Político” –firmada por las iniciales F.H- cuestionaba un artículo aparecido en El Mercurio señalando:
“El editorialista de marras se cuidó muy bien de mencionar que en segunda vuelta de la elección que cita (elección presidencial de 1999), fue la votación de la izquierda la que mandó a Joaquín Lavín, el candidato mercurial, al basurero de la historia, y que en la próxima elección, ese mismo electorado tiene un decisivo poder arbitral, que nuevamente impedirá la elección de cualquiera sea el candidato de la derecha”.
Si consideramos que históricamente el editorial del Diario El Siglo, entrega la línea política del Partido Comunista de Chile, es legítimo preguntarse ¿se repetirá la historia y nuevamente la Izquierda apoyará al candidato de la Concertación?
Ciertamente para la Izquierda revolucionaria son muchos los peligros que encierra continuar en este derrotero de legitimar con votos en el día de las elecciones a los promotores del modelo que se combate el resto del año.
Y es que buena parte del capital de cualquier organización o movimiento político con aspiraciones serias se basa en la coherencia que muestran sus decisiones y accionar político con el discurso que despliega frente al pueblo. ¿Se estará de nuevo simultáneamente a favor (apoyo electoral) y en contra (discurso público) de la Concertación? ¿Cómo se podría explicar a los chilenos que nos interesa cambiar el modelo económico y social que nosotros mismos apoyamos con nuestros votos?
Naturalmente ni las consignas ni las negociaciones políticas serán suficientes para convencer a los ciudadanos que ejercen su derecho a voto que están frente a una propuesta seria y responsable de la Izquierda con aspiración de ser realmente alternativa de gobierno en el futuro.
Porque es precisamente la gente común -el empleado, obrero, mujeres, universitario o profesor- quien determinará al final si confía y respalda la estrategia de “pasos tácticos" funcionales que la Izquierda revolucionaria viene dando a favor de la Concertación, para lograr beneficios hipotéticos (como la modificación del sistema electoral binominal) a cambio de asegurar las opciones presidenciales concertacionistas, y con ello, la mantención del modelo económico y social que tanto daño hace a Chile.
Si no se trabaja seriamente en propuestas políticas de desarrollo nacional, que surjan de las propias demandas y aspiraciones del pueblo, entonces igual no habrán votos suficientes para llevar a la Izquierda a tener representación política en el Parlamento. Aunque el oficialismo modifique una y otra vez el sistema electoral a favor de sus “amigos”.
Hasta ahora, todo parece indicar que existe conformidad en administrar la pobreza del 5% de votación de izquierda, y en enfrascarse en negociaciones del tipo “cuánto me das por lo que te doy”, que se aproximan más al cálculo político que a las necesidades reales del pueblo.
Todo esto, lamentablemente termina además con las fuerzas de izquierda divididas. Es tiempo perdido, objetivos comunes que se han trastocado, y un discurso político que queda en entredicho. Ciertamente, es un grave daño para la izquierda.
Y es que sería impresentable llegar al punto de tener un “Juntos Podemos Más” con el PC, IC y otros grupos políticos, negociando con la Concertación, mientras que por otro lado esté el “Juntos Podemos” del Partido Humanista, PC-AP, MPMR, quienes han mantenido una postura invariable desde el llamado a votar nulo en la segunda vuelta electoral pasada.
En el panorama latinoamericano, en las últimas décadas, ante el agotamiento de los gobiernos y los partidos políticos tradicionales, surgieron nuevos referentes políticos (de distintos signos ideológicos), como Cambio Noventa en Perú, Frente Amplio en Uruguay, el PT en Brasil, la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, en Ecuador el Movimiento que llevó a Rafael Correa al Gobierno, e incluso en Paraguay un movimiento de un ex obispo católico que tiene grandes posibilidades de ser elegido próximamente Presidente.
Así como están las cosas hoy en la izquierda chilena, quizás se cumpla lo que decía el compañero Salvador Allende: “otros hombres superarán este momento gris y amargo”. Quizás ese movimiento liberador que ni siquiera visualizamos hoy en día, tenga otra vanguardia política y otros líderes. A lo mejor ese líder será un “pingüino” secundario, un obrero magallánico o un joven universitario hoy haciendo su memoria de título.
Jorge G. Péfaur
EMOL.COM
Gobierno concretó expulsión de cinco españoles y un francés
SANTIAGO.- El Gobierno expulsó hoy a cinco españoles, tres de ellos integrantes de una banda de "punk", y un francés, por participar en un acto de homenaje a los hermanos Vergara Toledo que murieron en 1985 durante una protestas contra el régimen militar.Durante el acto de conmemoración del pasado sábado murió un joven de 26 años, otras nueve personas resultaron heridas, entre ellas varios carabineros y un menor, y 122 fueron detenidas.Los expulsados fueron identificados como Jesús Fuentes, Félix Torrealba y Jesús Duero, integrantes del grupo "punk" "Puente Romano"; el francés Thomas Bourgeois, gestor cultural, y dos jóvenes españolas, cuya identidad no fue revelada y que fueron detenidas cuando acudieron a las dependencias policiales a visitar a sus compañeros.Los tres músicos fueron detenidos el sábado cerca de Villa Francia, donde se llevó a cabo un acto de recuerdo con motivo del "Día del Joven Combatiente".Los músicos, que tocaron en ese acto, fueron detenidos por miembros de la Policía de Investigaciones y están acusados de violar la Ley de Extranjería de Chile, que prohíbe participar en actos políticos a ciudadanos extranjeros.Las autoridades firmaron ayer un decreto de expulsión, que, por su carácter administrativo, sólo podía ser apelado en la Intendencia de Santiago. Los integrantes de la banda solicitaron que se reconsiderara la medida, pero la orden de expulsión continuó su curso.Los seis extranjeros fueron trasladados hoy en vehículos policiales al aeropuerto internacional de Santiago, desde donde partió el avión que les lleva de regreso a Europa.
REBELIÓN.ORG
7 preguntas y 7 respuestas sobre la Bolivia de Evo Morales
José Natanson
Página 12
1 ¿Evo Morales es indigenista?Con una madre aymara que en español sólo sabía el Padrenuestro, criado en una casa de barro en un pueblito perdido de Oruro, Evo Morales vivió una infancia de una pobreza difícil de imaginar, con cuatro de sus siete hermanos muertos a poco de nacer y el hambre siempre acechando. Su asombrosa trayectoria política sólo se entiende como parte del proceso de reafirmación indígena surgido en los ’70, que tuvo en el katarismo –en referencia a Túpak Katari, el caudillo aymara descuartizado por los españoles durante el cerco a La Paz de 1781– su sector más radical, y que consiguió su primer reconocimiento en 1994, con una reforma constitucional que estableció el carácter “pluricultural y multiétnico” del país e inauguró la educación bilingüe en las escuelas.Esto sucedió durante la presidencia neoliberal de Gonzalo Sánchez de Lozada, algo que a primera vista puede parecer una paradoja pero que quizás no lo sea tanto: el reemplazo de la idea de clase por la de etnia o cultura sintonizaba perfectamente con la espíritu anti-Estado-nación que defendía el pensamiento en boga. Con un problema: los indígenas bolivianos no son minorías a las que hay que proteger, sino amplias mayorías excluidas, cuya discriminación étnica se superpone, retroalimentándose, con la desigualdad social. Una realidad más parecida al apartheid sudafricano que a las imágenes de esos indios posmodernos y coloridos que a veces aparecen en National Geographic.El fracaso de estas primeras operaciones de apertura en clave neoliberal, que sólo cambiaron cosméticamente la situación, consolidó en el movimiento indígena la idea de que era necesario construir un instrumento político propio para llegar al poder y desde allí cambiar las cosas. El gran acierto de Evo Morales fue lograr la confluencia entre el reclamo indígena y otras corrientes políticas –antineoliberales, nacionalistas– detrás de un único proyecto político. “Si fue Evo Morales y no Felipe Quispe quien accedió al lugar de primer presidente indígena de Bolivia, fue porque logró articular un proyecto nacional frente a la perspectiva aymaracéntrica”, escribió Pablo Stefanoni (Nueva Sociedad 209, mayo-junio del 2007). En otras palabras, supo expresar políticamente a los campesinos de las zonas más atrasadas del interior, pero también a los indígenas y mestizos urbanos incorporados al mercado de consumo, que usan jeans y zapatillas, se conectan a Internet y en muchos casos han abandonado definitivamente el quechua y el aymara.2 ¿Qué importancia tuvo la coca la carrera de Evo Morales?Aunque la coca se cultiva desde la invasión de los Incas, el verdadero boom comenzó a mediados de los ’80, cuando el cierre de las minas de estaño y una brutal sequía en el altiplano produjeron una migración masiva hacia el Chapare, una zona fértil del trópico, justo en un momento en que en Estados Unidos se ponía de moda la cocaína, la droga que sintonizaba bien con el acelerado espíritu yuppie de la época.La coincidencia entre demanda y oferta produjo una expansión geométrica de las plantaciones de coca, cultivo que cuenta con una serie de ventajas que no posee ningún otro producto: emplea gran cantidad de mano obra, no requiere mucho capital ni fertilizantes, ni una infraestructura especial; uno compra o alquila un lote y lo único que precisa, además de brazos bien dispuestos, son los plantines. Además, la coca resulta rentable aún en pequeñas parcelas. Como diría un economista, no requiere economías de escala. Clásico cultivo de minifundio, la coca se parece al café, con la diferencia de que rinde tres cosechas al año en lugar de una.Mientras la coca se expandía, la guerra contra las drogas desatada por Ronald Reagan forzaba a los sucesivos gobiernos bolivianos a ensayar una serie de estrategias de erradicación que fracasaron una otra tras otra, tanto por la falta de incentivos para los productos sustitutos como por la creciente brutalidad policial. La reacción del movimiento cocalero fue cohesionarse y fortalecerse y luego presentarse a elecciones, ganar primero algunas intendencias, después un diputado nacional y finalmente la presidencia. En este sentido, el ascenso de los cocaleros al poder es resultado de un proceso que combinó triunfos electorales con métodos de acción directa, los bloqueos y piquetes que terminaron anticipadamente con dos gobiernos y que finalmente concluyeron con su llegada al poder.3 ¿El gobierno de Evo Morales es revolucionario?Si Hugo Chávez habla en Venezuela de su “revolución bolivariana” y si Rafael Correa define a su proyecto como una “revolución ciudadana”, Evo Morales también apela de tanto en tanto a la vieja palabra, aunque el adjetivo que la acompaña no está del todo claro. Por eso, más allá de las definiciones, tal vez la mejor forma de acercarse a una respuesta sea analizar los motivos y el impacto de la decisión más radical de su gobierno: la nacionalización de los hidrocarburos.El decreto de nacionalización, sorpresivamente anunciado en enero del 2006 y teatralizado con la ocupación militar de los campos gasíferos, obligó a las empresas privadas a ceder la totalidad de su producción y la mayor parte de sus acciones al Estado. Además, ordenó un incremento de las regalías del 50 al 82 por ciento. Las grandes compañías extranjeras como Petrobras y Repsol, aunque al principio amenazaron con retirarse, aceptaron reformular los contratos bajo las nuevas condiciones, lo que le permitió al gobierno cumplir su objetivo de aumentar la participación estatal sin producir un desplazamiento total de las inversiones extranjeras.El incremento del porcentaje obtenido por el Estado, junto al aumento de los precios internacionales y la renegociación de los valores de las exportaciones a Argentina y Brasil, le permitieron al gobierno mejorar sus ingresos fiscales. Según la Cepal, aumentaron 47 por ciento desde la firma del decreto. Conviene entonces matizar las críticas sobre el populismo de Evo Morales apuntando que, para envidia de más de un neoliberal, su gobierno es el fiscalmente más sólido del último medio siglo. Con un superávit de 4,5 por ciento, reservas record y una deuda externa en disminución gracias a las condonaciones del Banco Mundial y el BID, la macroeconomía luce estable y ordenada. En Bolivia nadie se preocupa mucho por el ministro de Hacienda, pues la atención permanece en la crisis política, pero no está de más dedicarle dos líneas: Luis Arce Catacora es un funcionario de carrera del Banco Central con un posgrado en Inglaterra, que habla inglés y portugués y no reniega de las medidas rigurosas. Es, de hecho, el responsable de aplicar la ortodoxa política de metas de inflación para controlar la suba de precios.4 ¿El gobierno apuesta a un sector económico poscapitalista?Eso, al menos, me dijo Alvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia y referente intelectual de una parte de la izquierda de su país, cuando lo entrevisté en su departamento lleno de libros en La Paz. “Nuestra economía tiene un espacio capitalista que hay que fortalecer. La diferencia con los otros gobiernos es que ya no se trata de un capitalismo de camarilla, endogámico y especulativo, sino de un capitalismo productivo. Pero también hay sector no capitalista, o poscapitalista, que son las fuerzas comunitarias tradicionales. Se encuentran fragmentadas y dispersas, pero tienen en su interior mucho potencial. Es una estructura muy amplia: el 90 por ciento de la economía campesina es de tipo familiar-comunitaria.”Suena bien. Sin embargo, parece difícil que un sector de estas características –baja productividad, escasísima incorporación de tecnología, escala reducida– pueda utilizarse para algo más que la elemental autosustentación. Para García Linera, sin embargo, hay allí un potencial productivo. “Nuestro gran reto es convertir a la comunidad en una fuerza poscapitalista. ¿Qué de todo esto podremos desarrollar? No sabemos. Pero creemos que lo central es que se están alumbrando cosas que van más allá de una mera readecuación democrática a un capitalismo maduro ya existente.”5 ¿Evo Morales está logrando avances en la lucha contra la pobreza?El punto de partida es desolador. Bolivia es, después de Haití, el país más pobre de América latina, con 63, 9 por ciento de pobreza y 34,7 de indigencia, el triple de mortalidad infantil que en Argentina, la segunda esperanza de vida más baja de la región y uno de los peores índices de distribución del ingreso del continente.Tal vez todavía sea pronto para evaluar el desempeño de Evo Morales en este aspecto. Desde su asunción, la economía creció a un ritmo razonable: 4,6 por ciento en el 2006, 3,9 en el 2007 y se estima un 4 por ciento en el 2008. Aunque no hay datos fehacientes, es probable que la pobreza haya disminuido ligeramente por la extensión de algunos programas sociales, como el Bono Juancito Pinto de apoyo escolar, y el incremento de las pensiones. “Estamos buscando un camino distinto”, me dijo Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia de Bolivia, cuando conversé con él en la sede de la embajada de su país en Buenos Aires. “Los recursos obtenidos por la nacionalización nos permitieron fortalecer las inversiones sociales, apoyar con créditos los microemprendimientos, la economía familiar, la pequeñas empresas. Pero no es algo que se pueda hacer de un día para el otro.”El problema que se interpone en estos planes es la dualidad estructural de la economía boliviana: por un lado, el sector minero e hidrocarburífero, más algunos pocos exportadores de soja, joyas y cuero, hiperproductivos y modernos; por otro lado, decenas de miles de pequeños emprendimientos atrasados y de bajísima productividad. La dificultad deriva del hecho de que el primer sector, que genera el 60 por ciento del ingreso, emplea a sólo el 7 por ciento de la población, mientras el segundo, que explica el 40 por ciento del ingreso, emplea al 83 por ciento de la mano de obra. El último informe del PNUD sobre Bolivia sostiene que cambiar este patrón económico es la clave del desarrollo. De otra forma, el país podrá crecer, pero será un crecimiento empobrecedor, tal como explicó Salvador Ric, ex ministro de Obras Públicas de Evo Morales, quien hizo cálculos y llegó a la siguiente conclusión: a este ritmo y con este patrón de crecimiento, Bolivia tardará 20 años en alcanzar los niveles de desarrollo de... Paraguay.6 ¿Qué falta para la sanción de una nueva Constitución?Seis meses después de la llega al poder de Evo Morales se realizaron las elecciones constituyentes, en las que el oficialismo se impuso claramente, aunque sin lograr los dos tercios necesarios para poder definir por sí solo las reformas planteadas. El plebiscito acerca de las autonomías departamentales, que se realizó en simultáneo, arrojó un triunfo del No –la postura defendida por el gobierno– en el total nacional. Sin embargo, el Sí se impuso en cuatro departamentos: Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni. La asamblea se reunió y, tras un año y medio de sesiones, no logró acordar un solo artículo.El golpe de timón llegó en noviembre del 2007, cuando los asambleístas alineados con el gobierno se reunieron en un cuartel militar y, con dos tercios de los convencionales presentes (no del total), aprobaron en una sola sesión 400 artículos: entre otros, la recuperación del rol del Estado en la economía y la prohibición de la privatización de los servicios básicos. Al día siguiente, los prefectos de los departamentos rebeldes anunciaron que desconocían la nueva constitución y que convocarían a plebiscitos autonómicos. El gobierno respondió con un anuncio de elecciones, pero fue desautorizado por la Justicia.Este complicado enredo institucional no debería ocultar el diagnóstico esencial: el empate que paraliza a Bolivia. A diferencia de Chávez, que en los primeros años de gobierno logró el monopolio absoluto de la iniciativa política, Evo Morales enfrenta a una oposición que, si bien cuantitativamente minoritaria, cuenta con poder, dinero y recursos. La lidera Santa Cruz, el departamento más próspero de Bolivia, que origina el 30 por ciento del PIB nacional, genera el 62 por ciento de las divisas y recibe el 47,6 por ciento de la inversión extranjera. Es además la región más integrada al Mercosur y la que ostenta lo más parecido a una industria manufacturera que hay en el país. Basta caminar unas horas por las calles de Santa Cruz, atestadas de 4x4, para hacerse una idea de una prosperidad que allí se lleva como un estandarte de progreso individual en un país acostumbrado al fracaso económico.Como Cataluña en España, Santa Cruz es un centro de poder económico que reclama para sí margen de maniobra político y una mayor proporción de la renta, que ha conseguido arrastrar en su reclamo a los departamentos contiguos y que hoy es el núcleo de la oposición política al gobierno. Es una pulseada por poder político y recursos económicos que, sin embargo, no debe confundirse con una pretensión separatista, plan inconcretable por una larga serie de motivos, que van desde la seguridad de que ningún país vecino tolerará una secesión hasta el detalle económico de que, pese a todo, el principal mercado de Santa Cruz sigue siendo... Bolivia.7 ¿Hay una salida para Bolivia?El cambio político inaugurado por Evo Morales en enero del 2006 es el más profundo y radical de todos los se están produciendo hoy en América latina. Si el proceso refundacionista venezolano se limitó a una rotación de elites con masivas políticas sociales, el boliviano apunta a la incorporación de una enorme mayoría indígena excluida (según el último censo, el 64 por ciento de la población) en un doble sentido: económico y político. Lo primero es difícil en un país que, además de pobrísimo, no ha logrado diversificar su estructura productiva (el 75 por ciento de sus exportaciones son hidrocarburos y alimentos) y cuyo crecimiento, aunque algo mejor, sigue siendo bajo. En cuanto a la incorporación política, más allá de la enorme revolución simbólica que implicó la llegada al poder de Evo Morales, tampoco está cerrada. El gobierno no ha logrado extender su influencia a las regiones rebeldes del Oriente y, en un contexto de creciente polarización, corre el riesgo de perder el apoyo de las clases medias. Transformar su proyecto refundacionista en un mínimo consenso nacional –el ejemplo de Nelson Mandela– implicará tarde o temprano conceder y negociar, sin dejar de lado los reclamos de justicia: un equilibrio complicado en un camino apenas más ancho que una cornisa.
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